Nota del día del "accidente"

Vania Arroyo.
Sonriente mientras contesta una llamada por su celular, el oficinista José Villegas recuerda el infierno que se formó en la zona donde anteayer cayó el jet que causó 14 muertes: “Todo estaba lleno de fuego. Yo estaba como en un sueño. Cuando nos alejamos unos metros me comencé a alegrar de que no pasara nada conmigo”
Villegas trabaja en oficinas de un edificio en la calle Monte Pelvoux. Recuerda que tras la caída del jet, la avenida Reforma a partir del Auditorio Nacional se llenó de patrullas, ambulancias y bomberos.
Ante la zona de desastre relató que fue testigo inmediato de los hechos. Porque después del estallido, que supuso era parte de un atentado, evacuaron inmediatamente a todos los trabajadores de los edificios aledaños.
Comentó que al principio no sabía qué era lo que se incendiaba. Sin embargo, lo alertó sobremanera ver, mientras caminaba hacia avenida Reforma, extremidades de cuerpos humanos regados por todas partes, cadáveres incendiándose y automóviles destrozados.
Aseguró que ningún trabajador de su edificio resultó herido.
El caótico lugar que era acordonado por elementos de la Policía Federal estaba lleno de automóviles completamente calcinados, piezas de carros, pedazos del jet, un sin fin de vidrios por el suelo, puestos de aluminio destruidos, postes de luz derrumbados y varios cuerpos tapados con sabanas blancas, dijo.
Ahí un grupo de trabajadores del Gobierno del Distrito Federal declaró que presenciaron absolutamente todo pues cuando este accidente sucedió, ellos trabajaban en una jardinera de Reforma y observaron la avioneta acercase hacia el Periférico muy cerca de donde se encontraban.
“Estamos todavía asustados porque pensamos que nos iba a caer a nosotros, de hecho, cuando el impacto provocó el incendio el fuego fue incendiando a otro y otro carro hasta extenderse lo suficiente para hacernos correr”, explicaron.
Tania Velázquez, otra testigo de los hechos, dijo que presenció la tragedia porque estaba regresando del trabajo por Reforma.
“No vi en ningún momento al jet, al principio pensé que era una bomba, me orille y me acerque no por chisme, sino porque en una de estas oficinas trabaja mi hermana y no me contestaba el teléfono”.
Mencionó que la tensión se vivió durante horas entre periodistas que buscaron respuestas, policías que no permitieron que las cosas salieran de control, funcionarios preocupados en revisar los daños y civiles consternados por la desgracia.
Comentarios
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