Bienvenido Santa!!


Con una pizca de añoranza, a mis padres y queridos hermanos Hefzi-ba y Luis Donaldo...



Ya descubrí porque mi papá odiaba a Santa Claus!!!
1. La ciudad se pone desastrosa
2. Gastas mucho dinero
3. Los lugares públicos y de comida se saturan



Sí, todo se convierte en una especie de fervor por excederse.
Cuando tienes hijos supongo que debes consumir todavía más porque se debe cuidar lo que para un niño simbolizan éstas épocas, un tesoro.



La navidad cuando era pequeña era la fecha más bella de mi vida, todos los regalos que yo deseaba me llegaban sin ningún problema, mi papa nos esforzó a mi y a mis hermanos a creer en Santa Claus aunque él mismo le mentara la madre, pues mi papá es un autentico integrante del grupo Mr. Scruch.
Ahora lo entiendo porque soy consiente de cuanto significa caer en el miserable mundo del consumismo
Un día lo imité. Le menté la madre a Santa Claus y claro, la consecuencia fue el regaño de mi padre, así que arregle mi error pidiendo perdón a “santa” que más bien converse con una estrella, me disculpe, me arrepentí y supliqué que esa navidad me llegara una barbie sirenita y su príncipe azul.
Por supuesto que al día siguiente tenía mi regalo, el mejor de toda mi infancia: una muñeca sirena que cuando le apretaba la panza cantaba aaaaa.. aaaaa..
Mucho más… algo que agradezco a mis padres, la generosidad que siempre les caracterizó y la iniciativa de hacernos creer que realmente existía el señor barba blanca
Mis papas insistieron en que creyéramos siempre, si no lo hacíamos, no recibíamos nada. Me acuerdo que debíamos bajar por los obsequios a una hora determinada pues nos contaban: “si bajan y está santa, se desaparece súbitamente y no vuelve jamás”. Y así fue, cuando lo descubres no vuelve jamás.
Hoy me di cuenta que esta navidad me ha traído un regalo muy especial: EL RECUERDO, el recuerdo de mi infancia, de mi familia junta, de los días que parecen nunca terminar y que ahora se te van como agua entre las manos.
Ahora la vida misma ya no es tan mágica pues se ha convertido en una simple realidad.



Así que:
Querido Santa Claus:
Este año quiero una vida mágica, quiero hacer magia con cualquiera de mis actos y aunque los días actuales los veo cada vez peor, quiero recuperar algo que parece se me perdió hace un par de años: la esperanza.

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