Lo que no te mata te hace más fuerte
Es un sentimiento que me ha dejado sin respiración. No puedo sacar ese aire que me lastima la garganta y me puede ahogar, está atorado y quiere escapar con un grito de furia.
Mi estomago arde como si un bosque que se incendia estuviera ahí dentro.
Mis ojos están secos pues he desperdiciado todas mis lagrimas. Aun así no he sacado nada, todo sigue ahí y se está volcando en resentimiento vil, no me hubiera gustado sentir nunca eso.
Creo que ahora sí, podré transformarme en un Dragón...
Es lo que se siente cuando un reportaje que construiste con mucho esfuerzo, te es arrebatado olímpicamente por otro compañero de tu mismo periódico, y por aquel que nunca ha simpatizado contigo.
Frustración, sólo frustración recorre mis venas. El problema: mi pésima redacción.
Mi reportaje es sobre refugiados en un albergue de la Ciudad de México. No obtuve el permiso del las instituciones correspondientes para ingresar al albergue, pero lo especial estuvo en que con la ayuda de una chica que vive ahí, entré a escondidas.
Pude observar algunas anomalias, entreviste a varios refugiados que me regalaron charlas interesantes y platiqué con enfermeros del lugar quienes me dieron buenos datos.
-Buenos elementos!. Escuché del jefe de información del fin de semana.
-Pero hazlo bien.
Que paso?, que con mi mala redacción y las diferencias entre las perspectivas, mías, del jefe de información y del otro jefe de información todo se hizo una masa, como esas de plastilina que cuando se juntan todos los colores es imposible volver a separar.
Cambié el texto cinco veces y cambié el enfoque de la nota como otras 5 más. Por mucho que me entregué totalmente a formalizar mis párrafos, leer y leer cien veces , escribir y modificar con todo mi esfuerzo agotando mi alma, al final, no fue suficiente por lo que fue negado para su publicación.
Eso no es la peor parte. Con mis dramáticas lagrimas que no evitaron derramarse mientras me corregían y me rechazaban mi texto ( con desprecio) me enteré que el departamento de fotografía publicaría el fotoreportaje de la semana CON MI MISMO TEMA, CON LA MISMA GENTE Y CON EL MISMO LUGAR.
Por supuesto que eso me hizo enfurecer!, aun más, porque el fotoreportaje con dos líneas y muchas fotos ocupó toda una pagina del periódico dominical que no incluía ni una gota del sudor de mi frente.
Sí, las tripas están torcidas en mi interior y gracias a eso ahora conozco el peor dolor de espalda que puedes sufrir. Hoy odio a todo el equipo de fotografía pues sin miedo a equivocarme sacaron la idea de mi preparado reportaje ya que, éstos, me acompañaron al lugar desde el principio para tomar las imágenes que acompañarían mi nota, para mi, la nota mejor elaborada en cuanto al tema y a mis logros reportiles.
Hoy estoy aquí, ENCABRONADA, escribiendo mi último trauma.
Aunque es extraño decir que también esta situación causó un efecto asombroso que me comienza a conquistar. La pasión, la verdadera pasión de seguir, corregir mis inmundos defectos en redacción y no dejarme vencer.
Quiero ser periodista, me encanta.
Mi estomago arde como si un bosque que se incendia estuviera ahí dentro.
Mis ojos están secos pues he desperdiciado todas mis lagrimas. Aun así no he sacado nada, todo sigue ahí y se está volcando en resentimiento vil, no me hubiera gustado sentir nunca eso.
Creo que ahora sí, podré transformarme en un Dragón...
Es lo que se siente cuando un reportaje que construiste con mucho esfuerzo, te es arrebatado olímpicamente por otro compañero de tu mismo periódico, y por aquel que nunca ha simpatizado contigo.
Frustración, sólo frustración recorre mis venas. El problema: mi pésima redacción.
Mi reportaje es sobre refugiados en un albergue de la Ciudad de México. No obtuve el permiso del las instituciones correspondientes para ingresar al albergue, pero lo especial estuvo en que con la ayuda de una chica que vive ahí, entré a escondidas.
Pude observar algunas anomalias, entreviste a varios refugiados que me regalaron charlas interesantes y platiqué con enfermeros del lugar quienes me dieron buenos datos.
-Buenos elementos!. Escuché del jefe de información del fin de semana.
-Pero hazlo bien.
Que paso?, que con mi mala redacción y las diferencias entre las perspectivas, mías, del jefe de información y del otro jefe de información todo se hizo una masa, como esas de plastilina que cuando se juntan todos los colores es imposible volver a separar.
Cambié el texto cinco veces y cambié el enfoque de la nota como otras 5 más. Por mucho que me entregué totalmente a formalizar mis párrafos, leer y leer cien veces , escribir y modificar con todo mi esfuerzo agotando mi alma, al final, no fue suficiente por lo que fue negado para su publicación.
Eso no es la peor parte. Con mis dramáticas lagrimas que no evitaron derramarse mientras me corregían y me rechazaban mi texto ( con desprecio) me enteré que el departamento de fotografía publicaría el fotoreportaje de la semana CON MI MISMO TEMA, CON LA MISMA GENTE Y CON EL MISMO LUGAR.
Por supuesto que eso me hizo enfurecer!, aun más, porque el fotoreportaje con dos líneas y muchas fotos ocupó toda una pagina del periódico dominical que no incluía ni una gota del sudor de mi frente.
Sí, las tripas están torcidas en mi interior y gracias a eso ahora conozco el peor dolor de espalda que puedes sufrir. Hoy odio a todo el equipo de fotografía pues sin miedo a equivocarme sacaron la idea de mi preparado reportaje ya que, éstos, me acompañaron al lugar desde el principio para tomar las imágenes que acompañarían mi nota, para mi, la nota mejor elaborada en cuanto al tema y a mis logros reportiles.
Hoy estoy aquí, ENCABRONADA, escribiendo mi último trauma.
Aunque es extraño decir que también esta situación causó un efecto asombroso que me comienza a conquistar. La pasión, la verdadera pasión de seguir, corregir mis inmundos defectos en redacción y no dejarme vencer.
Quiero ser periodista, me encanta.
Comentarios
Ya tenía un rato queriendo pasar a dejarte un comentario pero algo se me atravesaba siempre. Error mío... lo sé. Pero al menos he de pasar a decirte que me encanta aparecer de vez en cuando y descubrir nuevos textos en el espacio de la hija de sartre.
Un beso,
D
Besos y abrazos.
Y por qué no...? acompañarlo de alguna de las fotos de tus camaradas, ja ja