Amor en los tiempos de influenza

Estoy aquí, ahora, en medio de una epidemia no sólo de influenza sino también de un pánico contagioso que afecta más rápido que el propio virus.

En el caso particular, me encuentro contagiada de un virus muy singular y del cual no hay cura, y del cual no resta más que morir: El Amor.

Ayer caminé por las calles de una ciudad fantasma donde los enmascarados caminaban como yo, pero caminaban temerosos y preocupados a diferencia de mi caminar tan calmado a consecuencia de un sentimiento de pasión. La pasión provocó un efecto inmune hacia el caótico fenómeno de la influenza.

Algunos dirán que soy una inconsciente ante la gravedad del asunto pues no soy precisamente una obediente a las recomendaciones ya anunciadas en los últimos días. Sigo saludando de beso, no traigo un cubre-bocas a la mano, he estado en el periódico con mucha gente encerrada sin ventilación más de 12 horas diarias y no he logrado acostumbrarme a lavarme las manos con frecuencia.

Sin embargo no lo hago por no creer en los riesgos que están implícitos ni porque no sea en pequeño grado parte de este pánico colectivo (si estoy preocupada), pero inconscientemente nada ni nadie puede desviar mi atención de esas frases que me hacen volar, esas frases tan dulces y tiernas que recibo, palabras que me regresan los suspiros y armonizan todo mi entorno de inmediato.

No dejo de pensar en eso...

Espero esas palabras a cada momento, espero poder rozar esas palabras también, espero poder verificar en efecto que esas palabras existen y me hacen sentir.

Tengo más miedo a terminar enamorada que a contagiarme por que como aumenta la peste de pánico y la epidemia de gripe porcina, también aumenta esta ilusión de volver a sentir.

Y es que soy testigo de que ningún fenómeno acabará con este sentimiento universal. Estoy rodeada de muchas personas que como yo disfruta del amor a pesar de tiempos tan difíciles que nos arrebatan la alegría que podríamos tener día con día.

Brindo por la salud, pero también porque el amor perdure hasta el fin de cada historia.

(Tengo pendiente mis experiencias en el viaje a Acapulco hace una semana y que no he podido relatar por falta de tiempo, pero mañana lo haré también con la promesa de agregar las fotos que tomé en especial las de mi recorrido en helicóptero por el puerto)

Comentarios

Hefzita ha dicho que…
Genial! Deberia preocuparnos mas el amor que la influenza! aparte q increible idea la del titulo jajajaja
te amo hermanita!

Entradas populares