Rápida reflexión
Sin duda luego de la tormenta llega la calma...
Después de toda una ola de desesperadas acciones por parte de los candidatos interesados en lograr la mayoría de votos, llegó un domingo fabuloso en el que conseguí observar de cerca, una contienda electoral en una redacción ansiosa.
Este domingo desperté en un chasquido y lo primero que hice (hasta testigos tengo) fue tomar mi credencial de elector, ponerme unos pans y bajar las escaleras de mi casa convencida de anular mi voto y correr al periódico para ser parte de toda esta verdadera aventura llena de adrenalina.
Y así lo fue, porque las primeras encuestas indicaron algo inesperado por lo menos para mi: El PRI tenía la ventaja y el voto nulo un porcentaje considerable.
A pesar de que no me he inclinado totalmente al Partido de la Revolución Democrática, mi fascinación con los resultados se basaron en el repudio que causó en mi el gobierno de Felipe Calderón, sus políticas y estrategias. También el hartazgo de lidiar los últimos dos meses con una agenda interna en el trabajo, saturada por supuesto con "desmadres" de uno u otro político panista y perredista, "la guerra sucia" que esta vez fue más reconocida a diferencia de las elecciones pasadas donde la víctima principal fue Andrés Manuel López Obrador.
No importa, al fin y al cabo, aunque no sea parte del PRI, aunque haya anulado mi voto y aunque en esta ocasión el trabajo de este partido político se pondrá en prueba, celebro gustosa el triunfo del tricolor... bueno, y también sí, lo reconozco: el fracaso político de Germán Martínez.
Después de toda una ola de desesperadas acciones por parte de los candidatos interesados en lograr la mayoría de votos, llegó un domingo fabuloso en el que conseguí observar de cerca, una contienda electoral en una redacción ansiosa.
Este domingo desperté en un chasquido y lo primero que hice (hasta testigos tengo) fue tomar mi credencial de elector, ponerme unos pans y bajar las escaleras de mi casa convencida de anular mi voto y correr al periódico para ser parte de toda esta verdadera aventura llena de adrenalina.
Y así lo fue, porque las primeras encuestas indicaron algo inesperado por lo menos para mi: El PRI tenía la ventaja y el voto nulo un porcentaje considerable.
A pesar de que no me he inclinado totalmente al Partido de la Revolución Democrática, mi fascinación con los resultados se basaron en el repudio que causó en mi el gobierno de Felipe Calderón, sus políticas y estrategias. También el hartazgo de lidiar los últimos dos meses con una agenda interna en el trabajo, saturada por supuesto con "desmadres" de uno u otro político panista y perredista, "la guerra sucia" que esta vez fue más reconocida a diferencia de las elecciones pasadas donde la víctima principal fue Andrés Manuel López Obrador.
No importa, al fin y al cabo, aunque no sea parte del PRI, aunque haya anulado mi voto y aunque en esta ocasión el trabajo de este partido político se pondrá en prueba, celebro gustosa el triunfo del tricolor... bueno, y también sí, lo reconozco: el fracaso político de Germán Martínez.
Comentarios
cómo estás?
qué tal la vida en el Milenio?
oye entonces sí fuiste a anular tu voto?
estaba leyendo que decía fadanelli que votar tal como están las cosas es un acto nulo en sí mismo, qué cagado...
Y si fui a anular mi voto, que te parece a ti el triunfo del PRI?, escribe más en tu blog!!!!!
Beso