El duelo
Dedicado a los que creen en el amor.
Estoy enferma. Las cosas no tienen pies ni cabeza. No se por donde empezar.
No se cuando ni como, tal vez no quiero verlo pero se que ha sucedido. Al reconocerlo ha venido hacia mi un aguacero que ha empapado de veneno mi espíritu entero.
He destrozado algo que ha estado a mi lado por un largo tiempo y que ahora que está perdido ha despertado en mi las más desgraciadas emociones. Era mantenido en silencio, lo había mantenido oculto, pero ya no es posible, no puedo esconderlo.
Todo es insípido, todo es oscuro. Es malestar, es llanto, es desilusión, es tristeza, es fiebre, es insomnio,es nausea...
Todo se transforma en recuerdos de la primavera, en el verano romántico que trajo consigo el otoño y el invierno pasional hechos uno para el otro.
He perdido a mi amor brutalmente, de eso se trata todo. Cuando es clandestino permanece en lo más intimo, es fácil disfrutarlo de cachito en cachito, de beso en beso, de secreto en secreto. Cuando eso desaparece ya no escondes nada; todo tu entorno se transforma en un vil infierno del que no tienes control, no te das cuenta si es día o es noche, no comes, no ríes, no escuchas y sólo sientes escalofrío tras escalofrío que te van consumiendo hasta que te ahogas de ira y sientes morir.
Todo pierde sentido. La música pierde sentido, los colores pierden sentido, hasta el aire pierde sentido...
Te arrepientes y te enfrentas al peor de los titanes.
Sólo quieres dormir porque te percatas de que ahora sólo en sueños podrás tener aquello que has perdido, pero le temes a la noche porque sabes que antes de conseguir ese sueño debes regalarle tus lagrimas a la almohada y eso duele, duele desprenderte de alguien a quien amas porque te quedas vacío...
Tan diferente es el mundo ahora que son extrañas dos cosas:
Volver a escribir en estas páginas luego de meses que no lo hacía y que el tema sea un corazón herido.
Estoy enferma. Las cosas no tienen pies ni cabeza. No se por donde empezar.
No se cuando ni como, tal vez no quiero verlo pero se que ha sucedido. Al reconocerlo ha venido hacia mi un aguacero que ha empapado de veneno mi espíritu entero.
He destrozado algo que ha estado a mi lado por un largo tiempo y que ahora que está perdido ha despertado en mi las más desgraciadas emociones. Era mantenido en silencio, lo había mantenido oculto, pero ya no es posible, no puedo esconderlo.
Todo es insípido, todo es oscuro. Es malestar, es llanto, es desilusión, es tristeza, es fiebre, es insomnio,es nausea...
Todo se transforma en recuerdos de la primavera, en el verano romántico que trajo consigo el otoño y el invierno pasional hechos uno para el otro.
He perdido a mi amor brutalmente, de eso se trata todo. Cuando es clandestino permanece en lo más intimo, es fácil disfrutarlo de cachito en cachito, de beso en beso, de secreto en secreto. Cuando eso desaparece ya no escondes nada; todo tu entorno se transforma en un vil infierno del que no tienes control, no te das cuenta si es día o es noche, no comes, no ríes, no escuchas y sólo sientes escalofrío tras escalofrío que te van consumiendo hasta que te ahogas de ira y sientes morir.
Todo pierde sentido. La música pierde sentido, los colores pierden sentido, hasta el aire pierde sentido...
Te arrepientes y te enfrentas al peor de los titanes.
Sólo quieres dormir porque te percatas de que ahora sólo en sueños podrás tener aquello que has perdido, pero le temes a la noche porque sabes que antes de conseguir ese sueño debes regalarle tus lagrimas a la almohada y eso duele, duele desprenderte de alguien a quien amas porque te quedas vacío...
Tan diferente es el mundo ahora que son extrañas dos cosas:
Volver a escribir en estas páginas luego de meses que no lo hacía y que el tema sea un corazón herido.
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