Mi héroe

Esta entrada la dedico a alguien que me hizo entender lo que significa pensar en un héroe.

Sí. Miguel Ángel Mancera, procurador de Justicia del Distrito Federal, me iluminó la cara cuando con una actitud valiente se apareció, ayer, frente a una casa de empeño negociando con unos rufianes. Como película de acción, indicando con los brazos abiertos -espejo en una mano y celular en otra- el entusiasmo de salvar tres vidas, el procu capitalino realizó una hazaña asombrosa.
Luego de toda una persecución que terminó en victoria cuando se logró liberar a tres rehenes y atrapar a los responsables, hoy fue el personaje del día.
Los muy peleados con las autoridades capitalinas por ser parte del gobierno del perredista Marcelo Ebrard, dijeron que era una faramalla. Los que vieron en el suceso una cosa extraordinaria pero real, quedaron asombrados y reconocieron su labor. Y a mi que de por sí Mancera levantaba una pasión muy significativa, con ello me ha dejado maravillada como cuando Luisa Lein pensaba en las acciones de Superman.

Y sí, claro, también con la loca ilusión de que algún día me rescate de algún peligro.

Comentarios

Dámaso Pérez ha dicho que…
Uy mi querida amiga, veo que ya valiste madres, que caíste en las garras del amor...
Te compadezco, y ojalá te libraras pronto de ese estado equiparable sólo a una maldición
Hija de Sartre ha dicho que…
jajaja, que exageración mi queridísimo Dámaso, son sólo palabras. Las palabras en muchas ocasiones disfrazan la realidad...
Pero aún así agradezco que deseas lo mejor para mi y sin duda el amor es un estado enfermizo.

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