Ajeno a mi

Para ti...

Fui víctima en una emboscada. Sin posibilidad de escapar, reconozco que tu llegada ha sido necesaria.
Fracasó mi lucha por ignorar, negar, evitar ese desliz o tal vez aquel refugio que comienza a interesarme.
Dispuse de todo lo inútil y al no devolverte el gesto, por ello de mi indecisión, dices amarme en silencio y te esfumas.

No es orgullo. Ahora consumes mis pensamientos que -algún día dijiste sentirlo- no dejan concentración alguna. Me encantan tus manos cuando viajan por mi cuerpo, cada uno de los besos que derramas en mi piel y en mis labios,  tus brazos que envolvieron mis deseos desde el momento en que abrazaste mis temores y que luego me robaste con la intención desesperada de retenerme. Lo has logrado.

Dejas al descubierto que el destino, esa maldita fuerza que te jala a donde se le da la gana, es más fuerte que tu voluntad de no creer en éste; existe y es inevitable oponerse, es obligado sentirlo, sólo...sentirte, fluyo en tu cuerpo. Debilitas mi libertad al despertar emociones que  me hacen buscarte, extrañarte y desearte desde un lugar profundo de mi. Pero tus ojos me piden una palabra, para ti es importante y es probable que esa palabra salga de mis labios pronto pues provocas con tu ausencia las ansias de amarte más allá de lo dicho o lo que hay por decir.

Y lo que era real ya no lo es, es un sueño o quizá un recuerdo de tus pasos cerca de los míos. Ya no estás cerca, pero un lazo contigo insiste en no desvanecer. Me has inquietado, estoy inquieta, pero he decidido no pensarlo demasiado, quiero encontrarte entre lo que es ajeno a mi.

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