Elegía
"El auténtico sentido de la pena es la absoluta irreparabilidad de la pérdida"
Sin intención de encontrarla topé con ella. Una sutil y desconocida palabra que conocí en el monitor, cambió en un minuto el rumbo de mi pensamiento.
Elegía. Según el Diccionario de la Real Academia Española es la Composición poética del género lírico, en que se lamenta la muerte de una persona o cualquier otro caso o acontecimiento digno de ser llorado.
Sin embargo me gustaría explicar aquí que esa palabra va más allá de esa sencilla definición.
La pérdida es una constante en la vida de todos los seres humanos y depende de como superemos ésta lo que nos conducirá a la siguiente fase, al siguiente camino, a la siguiente experiencia. Elegía entonces es el sentir y vivir ese dolor de una manera tan natural como cuando te caes, te raspas las rodillas y aún así sigues el camino, sabes que fue el momento, identificas de donde proviene ese dolor, lo asimilas y punto. No más.
Me identifiqué con esta palabra ya que acostumbramos a querer evitar el dolor, a construir pretextos para no aceptar la vida como es y refugiarnos en cosas externas a lo que es simple y sencillamente responsabilidad de nosotros.
Al leer un ensayo titulado "Elegía y Ateísmo" de Juan Manuel Vera, que a su vez habla de la novela de Philip Roth, comprendí de una vez por todas el sentido de liberarme realmente de los miedos a sentir, a perder y a tener.
Manuel Vera expone en resumidas cuentas que la sociedad actual se enfrenta con el problema de no saber afrontar a la muerte, que es incomoda porque "la muerte es dejar de consumir. Pero hasta que llega, el consumir es el gran lenitivo del vacío" además de este consumismo, él menciona una "ilusión religiosa" que promete una salvación al cruel y real camino hacia la muerte. Por ello se refiere a Elegía como "una evocación honesta de lo que el tiempo hace con un ser humano: decadencia, enfermedad, vejez."
Dejar de ser. Para mi entonces es viajar junto con el tiempo sin tratar de esforzar una circunstancia, sin retener alguna pertenencia, dejar que todo se pierda y disfrutar cuando aquello que es maravilloso esté en ese instante y porque es el momento. Tal vez lo relato como si fuera una extraordinaria idea el sentir dolor, aclaro que no es por sentir dolor, sino por aceptar cuando llega el fin de algo que, como en mi caso, evitas para no sentirte mal, sola, con miedos; pero que en el fondo sabes que has perdido y no volverá jamás
Concluyo con la cereza del pastel. La última frase del ensayo que anteriormente he descrito y que en términos claros dice lo que es la elegía además de que no podría superar la explicación:
"La elegía es el canto a quienes lo pierden todo, a quienes saben que al perder la vida pierden cuanto tenían. A quienes saben que cada existencia es un activo irrepetible. la elegía llora por nosotros y nos ayuda a construir un mundo donde la belleza, la igualdad y la libertad permitan una buena vida mientras nos llega el momento de dejar de ser".
Sin intención de encontrarla topé con ella. Una sutil y desconocida palabra que conocí en el monitor, cambió en un minuto el rumbo de mi pensamiento.
Elegía. Según el Diccionario de la Real Academia Española es la Composición poética del género lírico, en que se lamenta la muerte de una persona o cualquier otro caso o acontecimiento digno de ser llorado.
Sin embargo me gustaría explicar aquí que esa palabra va más allá de esa sencilla definición.
La pérdida es una constante en la vida de todos los seres humanos y depende de como superemos ésta lo que nos conducirá a la siguiente fase, al siguiente camino, a la siguiente experiencia. Elegía entonces es el sentir y vivir ese dolor de una manera tan natural como cuando te caes, te raspas las rodillas y aún así sigues el camino, sabes que fue el momento, identificas de donde proviene ese dolor, lo asimilas y punto. No más.
Me identifiqué con esta palabra ya que acostumbramos a querer evitar el dolor, a construir pretextos para no aceptar la vida como es y refugiarnos en cosas externas a lo que es simple y sencillamente responsabilidad de nosotros.
Al leer un ensayo titulado "Elegía y Ateísmo" de Juan Manuel Vera, que a su vez habla de la novela de Philip Roth, comprendí de una vez por todas el sentido de liberarme realmente de los miedos a sentir, a perder y a tener.
Manuel Vera expone en resumidas cuentas que la sociedad actual se enfrenta con el problema de no saber afrontar a la muerte, que es incomoda porque "la muerte es dejar de consumir. Pero hasta que llega, el consumir es el gran lenitivo del vacío" además de este consumismo, él menciona una "ilusión religiosa" que promete una salvación al cruel y real camino hacia la muerte. Por ello se refiere a Elegía como "una evocación honesta de lo que el tiempo hace con un ser humano: decadencia, enfermedad, vejez."
Dejar de ser. Para mi entonces es viajar junto con el tiempo sin tratar de esforzar una circunstancia, sin retener alguna pertenencia, dejar que todo se pierda y disfrutar cuando aquello que es maravilloso esté en ese instante y porque es el momento. Tal vez lo relato como si fuera una extraordinaria idea el sentir dolor, aclaro que no es por sentir dolor, sino por aceptar cuando llega el fin de algo que, como en mi caso, evitas para no sentirte mal, sola, con miedos; pero que en el fondo sabes que has perdido y no volverá jamás
Concluyo con la cereza del pastel. La última frase del ensayo que anteriormente he descrito y que en términos claros dice lo que es la elegía además de que no podría superar la explicación:
"La elegía es el canto a quienes lo pierden todo, a quienes saben que al perder la vida pierden cuanto tenían. A quienes saben que cada existencia es un activo irrepetible. la elegía llora por nosotros y nos ayuda a construir un mundo donde la belleza, la igualdad y la libertad permitan una buena vida mientras nos llega el momento de dejar de ser".
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