Un 30 de agosto

Revisa su blackberry sin tomar demasiada atención a las últimas palabras de Carlos Navarrete como presidente del Senado. En su mente -es fácil adivinar- el ya conocido resultado. Las felicitaciones anticipadas sin parar, uno tras otro senador que con interés se acercan a comentarle algo en voz baja, a prepararlo con ánimo, a darle el "espaldarazo" que también recibe con conocimiento de causa.
Su inseparable camarada, Fernando Castro Trenti, no lo deja en ningún momento, al pie del cañón,  por cualquier detalle que pueda resultar.
Todo el salón de plenos es una auténtica aula de estudiantes que se rencuentran tras unas largas vacaciones de verano. Ríen, se ponen al día, se recuerdan asuntos pendientes y sí, también preparan estrategias.
Llaman a votación...uno por uno, nombre por nombre y llega el momento de él, de depositar en la urna su voto. Con calma, mostrando insignificancia pero a la vez soberbia, con aire de rey y de seguridad implícita no sólo de ganar la responsabilidad de la Mesa Directiva sino de luchar más allá por el poder impulsado por algunos correligionarios de su partido: el PRI, camina elegante por el pasillo. Le abren paso y guardan silencio.
Los fotógrafos de los diferentes medios de comunicación lo esperan atentos y lo reciben con estallidos de miles de resplandores que lo iluminan más, le piden que pose ante las cámaras por ser el personaje del día.

Pasan unos cuantos minutos...

Lo nombran como victorioso. Como el alumno de mejor calificación que ha ganado el diploma ansiado por todos los demás, el astuto y ambicioso.
No es sólo el papel más destacado del año legislativo, es la posición que le permitirá crear muchas controversias  y manipular con más comodidad las políticas de este país. Y así lo demuestra simplemente con su ceja levantada que expresa un: "el que manda soy yo cabrones".
Todo comienza un 30 de agosto, lo demás lo sabremos en los próximos días...

Comentarios

Entradas populares