Guerra
Mi vida es una guerra y es preciso el momento en que describo a la Guerra no como algo nocivo, a pesar de los daños colaterales que van implícitos, sino como el paso obligado a un cambio definido.
Que aburrida sería la vida sino existieran las guerras. Bueno, el país en el que me tocó vivir es desde que tengo uso de razón el lugar donde existen todo tipo de guerras; y que mejor ejemplo que la batalla que parece eterna y que se desató a partir de que al presidente se le hizo heroico el hecho de enfrentar a los narcos. Hace meses todavía no estaba del todo consiente de la magnitud que la lucha antinarco trajo al país, de hecho, mi primer trabajo en la redacción de Crónica fue redactar a diario el famoso "obituario" (así le llamaban) donde escribía:
"La jornada violenta de este viernes dejó en total cuarenta ejecutados, entre ellos un policía preventivo que fue localizado envuelto en una bolsa cerca del kilómetro 32 de la carretera en Ciudad Juárez, Tamaulipas y Nayarit etc..."
Hoy mi concepción de la guerra no es escribir cuantos muertos hay sino preguntarme el por que, cuestionar la política que me rige, analizar el papel del gobierno. Pero esto porque es casi la primera vez que comienzo a utilizar la cabeza. Cuando pones a trabajar a la cabeza se desata otra guerra con el propósito de buscar y encontrar respuestas
En Libia descubrieron las redes sociales y contrario a lo que sucede en México, estos sitios por internet provocaron que miles de cabezas pensaran, se cuestionaran y buscaran la libertad que durante muchos años permaneció por tener la mente dominada, somnolienta. Se desató una guerra necesaria, el precedente a un cambio definitivo, incluso si no logras lo que deseas, si no combates del todo una injusticia por la resistencia que pueda complicar el resultado, el cambio es inevitable.
Puedo asegurar que habrá una tercera guerra mundial y que, si bien acabará con todo y todos, pues será por el cambio que todo tiene que experimentar, profundo, desde las raíces, el caos para llegar al orden, la tempestad que regresa a la calma. La guerra de México presiona a un cambio "de cabeza", de pensamiento, de estrategia, obliga a una evolución.
La paz es relativa, es como la felicidad no se obtiene por completo, sólo en lapsos; es satisfactoria siempre y cuando se sepa superar y vivir también una guerra como la naturaleza de la transformación.
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