Viernes de Cocktail
Todo comenzó un viernes de Cocktail -llegamos tarde a la cita y sólo alcanzamos la despedida de Julián y Dante detrás de la cabina de radio- montada en incertidumbre, ansias y catarsis, cabalgué desde ese momento a la pasión de mis sueños: La radio.
El programa conducido por Julián, Dante y Ariel había pasado por todo tipo de productores, según lo que escuché en la charla de bienvenida y recuerdos. En la mesa ya los cuatro, en el plan de llegar a un acuerdo de trabajo, sentí que Julián confiaría en mi hasta ciego y por eso, sólo por eso, me sentí grande.
Julián como ya he dicho con anterioridad era y seguirá siendo el personaje admirado como ser humano y profesional además de sentir inclinación a sus ideas y a su caracter.
Fue entonces cuando acepté una aventura que implicaba la producción de un programa de radio basado en la tertulia que tres personajes protagonizarían sin saber aún, que la protagonista fui yo.
Una hora de charla sobre los temas nacionales que destacaban cada semana. Una hora que abarcaba toda mi semana... un instante en toda la eternidad... un recuerdo en toda memoria... proyecto "pequeño" que impulsó a descubrir lo enorme de mi verdadero mundo.
Retomé mi amistad con en el amor, la pasión, la felicidad, con la simpleza, con lo bello y lo amorfo; con nada al mismo tiempo, la liberación de escrúpulos. Lo extraordinario de lo austero.
"Viernes de Cocktail" debía reunir los asuntos más polémicos de la semana con dos entrevistados durante la hora. La hora se dividía en cuatro bloques de 15 minutos cada uno y cada bloque contaba con un tema distinto. Yo prefería la política porque me gustaba escuchar el análisis sobre eso, sin embargo trataba de complacer a cada uno de los tres conductores con sus preferencias: Julián, seguridad; Ariel, cultura y Dante, política. El resultado fue la mezcla perfecta que componían todos los contenidos expresados con seriedad, análisis, burla y fatalismo.
Indiscutiblemente, el factor que provocó mi fascinación por el programa fue mi albedrío sobre la música que significaba el toque necesario para adornar la conversación sin importar el tema, además de que sin ésta, dejaba de tener sentido. Ante esto, mi obstinación en un disco semanal y obligado del que me esforzaba en elegir con cuidado para que resultara distinto, original y pertinente al cuadro que describo.
Los viernes de cocktail no eran del todo compatibles aveces con una cabina, lo interesante venía luego de esa hora que se convertían en muchas horas más sobre un mantel forrado de whisky, queso, jamón, pan con mantequilla, cigarrillos y el singular té de manzanilla que Julián ordenaba.Claro, las charlas sin ningún impedimento editorial. Me convertí hasta entonces en una locutora de poca visión política, pero expresiva que compartió al final de cosas personales, que en otras palabras, eran relacionadas con mi estado de enamoramiento del hombre que me llevó ahí. Después y con unas cuantas copas, los temas comunes realmente se convertían en profundidades compartidas, recuerdos nostálgicos, amores frescos, ilusiones y miedos que transparentamos cada uno a su modo. Por ejemplo, Ariel acostumbró a mostrarnos todo tipo de videos musicales en youtube y yo a mostrarles mis debilidades más antiguas como la creencia de los buenos en un mundo de malos; reafirmé mi admiración por Julián, mi compatibilidad con Dante y mi simpatía con Ariel.
Durante mis días de la semana en un periódico nacional, mucho antes de que llegara el viernes, experimentaba todo resurgimiento de ansiedad creadora que me llevó a esforzarme en los elementos que compondrían el programa, ende, se convirtió en un asunto personal que procuraba puntualmente y enfocaba mi atención, tanto, que estuve casi de acuerdo que me sacaran del Senado de la República, donde practicaba y aprendía de las cuestiones de las cámaras legislativas. No era realmente de mi interés como el programa que me esperaba cada semana.
En cambio, para el trío de "Viernes de Cocktail", las cosas eran distintas; para ellos era un proyecto desgastado luego de tres años al aire, aveces imposible por sus respectivas actividades en el medio periodístico, anacrónico quizá y muchas veces agotado de toda vivacidad, al final también un instrumento políticamente necesario para situaciones a las que no quise someter mi atención, porque la cuestión era el comienzo de mis perspectivas más ilustradas.
Ignoré la apatía de los personajes e intenté hacerlos disfrutar un poco de nuevo. Todavía no se si logré mi cometido, sin embargo, así lo imaginé.
En un abrir y cerra de ojos todos los involucrados teníamos un destino incierto, paralelo a mi vida personal. Un malabarista a medio morir. Un hueco inconfundible. Pero aveces el amor te hace crear horizontes extensos...que terminan siendo fugaces.
Los viernes eran mi refugio espiritual, mi prueba maestra, entraña misma de la pregunta: ¿de donde venimos? y ¿hacia donde vamos?
De pronto mi apreciado trío acompañante de los viernes, se vio imposibilitado a continuar con el programa debido a que los compromisos adquiridos convocaban a los conductores a responsabilidades más "serias" y en papeles que incluso les impedía contar con un espacio radiofónico. Así que se encaminaron a idear otra posibilidad, tal vez, más tarde.
Los últimos tres viernes, en fechas decembrinas, perdí un poco el entusiasmo por las dudas que me atormentaban, sobre la elección que tomaría rumbo a mi futuro profesional, radio o periódico. Muchas opiniones encontradas y sin saberlo el comienzo de la conclusión de un ciclo.
Un sin fin de ilusiones vivas aún y con mi enamorado a un lado, me resigné a esconder mi verdadera tristeza por el fin de este espacio de ideas, música y voces encontradas para escucharse así mismas, sólo entre nosotros mismos.
Terminó un viernes de cocktail, que no se realizó por primera vez dentro de la cabina, si no desde un restaurante en la Ciudad de México, por lo que causo un poco de desconcierto. Para mi fue una sorpresa y ante la improvisación me vi obligada (ahora agradezco) a presentar el último programa y despedirlo al aire, junto al triangulo de expresiones que representaban Julián, Dante y Ariel...
Y así se fue...(mas o menos)
Dante: "Después tres años casi cuatro meses de estar en el programa quiero agradecer a los radioescuchas, a la producción, amigos que estuvieron, por estar con nosotros; fue una experiencia padre estar cada viernes, cada viernes, agradezco la oportunidad y ya nos veremos en otros lados...y como dijera Terminator: I will come back"
Julián: "Aprovechando las palabras de Dante, yo a titulo personal les digo que empieza una nueva etapa padre, ya estarán escuhándonos y leyendonos y viéndonos todos los amigos... te comunico con Ariel..."
Ariel: "Pues si, sucede que los años nuevos traen nuevas cosa, noticias, ofrecimientos y el caso de nosotros es este justamente, hay nuevos propósitos y quiero decirle a los amigos que estado muy contento por compartir micrófonos, así que me resta decirles gracias y la vida es muy breve siempre nos encontramos lo que importa es como se dobla el pañuelito y ahi estamos todos y que siga la música..."
*****música*****
Cheek to cheek de Rod Steward
Protagonista: "Son las 18:55 horas en nombre de los titulares de este espacio les agradezco y les deseo el mejor de los viernes..."
El programa conducido por Julián, Dante y Ariel había pasado por todo tipo de productores, según lo que escuché en la charla de bienvenida y recuerdos. En la mesa ya los cuatro, en el plan de llegar a un acuerdo de trabajo, sentí que Julián confiaría en mi hasta ciego y por eso, sólo por eso, me sentí grande.
Julián como ya he dicho con anterioridad era y seguirá siendo el personaje admirado como ser humano y profesional además de sentir inclinación a sus ideas y a su caracter.
Fue entonces cuando acepté una aventura que implicaba la producción de un programa de radio basado en la tertulia que tres personajes protagonizarían sin saber aún, que la protagonista fui yo.
Una hora de charla sobre los temas nacionales que destacaban cada semana. Una hora que abarcaba toda mi semana... un instante en toda la eternidad... un recuerdo en toda memoria... proyecto "pequeño" que impulsó a descubrir lo enorme de mi verdadero mundo.
Retomé mi amistad con en el amor, la pasión, la felicidad, con la simpleza, con lo bello y lo amorfo; con nada al mismo tiempo, la liberación de escrúpulos. Lo extraordinario de lo austero.
"Viernes de Cocktail" debía reunir los asuntos más polémicos de la semana con dos entrevistados durante la hora. La hora se dividía en cuatro bloques de 15 minutos cada uno y cada bloque contaba con un tema distinto. Yo prefería la política porque me gustaba escuchar el análisis sobre eso, sin embargo trataba de complacer a cada uno de los tres conductores con sus preferencias: Julián, seguridad; Ariel, cultura y Dante, política. El resultado fue la mezcla perfecta que componían todos los contenidos expresados con seriedad, análisis, burla y fatalismo.
Indiscutiblemente, el factor que provocó mi fascinación por el programa fue mi albedrío sobre la música que significaba el toque necesario para adornar la conversación sin importar el tema, además de que sin ésta, dejaba de tener sentido. Ante esto, mi obstinación en un disco semanal y obligado del que me esforzaba en elegir con cuidado para que resultara distinto, original y pertinente al cuadro que describo.
Los viernes de cocktail no eran del todo compatibles aveces con una cabina, lo interesante venía luego de esa hora que se convertían en muchas horas más sobre un mantel forrado de whisky, queso, jamón, pan con mantequilla, cigarrillos y el singular té de manzanilla que Julián ordenaba.Claro, las charlas sin ningún impedimento editorial. Me convertí hasta entonces en una locutora de poca visión política, pero expresiva que compartió al final de cosas personales, que en otras palabras, eran relacionadas con mi estado de enamoramiento del hombre que me llevó ahí. Después y con unas cuantas copas, los temas comunes realmente se convertían en profundidades compartidas, recuerdos nostálgicos, amores frescos, ilusiones y miedos que transparentamos cada uno a su modo. Por ejemplo, Ariel acostumbró a mostrarnos todo tipo de videos musicales en youtube y yo a mostrarles mis debilidades más antiguas como la creencia de los buenos en un mundo de malos; reafirmé mi admiración por Julián, mi compatibilidad con Dante y mi simpatía con Ariel.
Durante mis días de la semana en un periódico nacional, mucho antes de que llegara el viernes, experimentaba todo resurgimiento de ansiedad creadora que me llevó a esforzarme en los elementos que compondrían el programa, ende, se convirtió en un asunto personal que procuraba puntualmente y enfocaba mi atención, tanto, que estuve casi de acuerdo que me sacaran del Senado de la República, donde practicaba y aprendía de las cuestiones de las cámaras legislativas. No era realmente de mi interés como el programa que me esperaba cada semana.
En cambio, para el trío de "Viernes de Cocktail", las cosas eran distintas; para ellos era un proyecto desgastado luego de tres años al aire, aveces imposible por sus respectivas actividades en el medio periodístico, anacrónico quizá y muchas veces agotado de toda vivacidad, al final también un instrumento políticamente necesario para situaciones a las que no quise someter mi atención, porque la cuestión era el comienzo de mis perspectivas más ilustradas.
Ignoré la apatía de los personajes e intenté hacerlos disfrutar un poco de nuevo. Todavía no se si logré mi cometido, sin embargo, así lo imaginé.
En un abrir y cerra de ojos todos los involucrados teníamos un destino incierto, paralelo a mi vida personal. Un malabarista a medio morir. Un hueco inconfundible. Pero aveces el amor te hace crear horizontes extensos...que terminan siendo fugaces.
Los viernes eran mi refugio espiritual, mi prueba maestra, entraña misma de la pregunta: ¿de donde venimos? y ¿hacia donde vamos?
De pronto mi apreciado trío acompañante de los viernes, se vio imposibilitado a continuar con el programa debido a que los compromisos adquiridos convocaban a los conductores a responsabilidades más "serias" y en papeles que incluso les impedía contar con un espacio radiofónico. Así que se encaminaron a idear otra posibilidad, tal vez, más tarde.
Los últimos tres viernes, en fechas decembrinas, perdí un poco el entusiasmo por las dudas que me atormentaban, sobre la elección que tomaría rumbo a mi futuro profesional, radio o periódico. Muchas opiniones encontradas y sin saberlo el comienzo de la conclusión de un ciclo.
Un sin fin de ilusiones vivas aún y con mi enamorado a un lado, me resigné a esconder mi verdadera tristeza por el fin de este espacio de ideas, música y voces encontradas para escucharse así mismas, sólo entre nosotros mismos.
Terminó un viernes de cocktail, que no se realizó por primera vez dentro de la cabina, si no desde un restaurante en la Ciudad de México, por lo que causo un poco de desconcierto. Para mi fue una sorpresa y ante la improvisación me vi obligada (ahora agradezco) a presentar el último programa y despedirlo al aire, junto al triangulo de expresiones que representaban Julián, Dante y Ariel...
Y así se fue...(mas o menos)
Dante: "Después tres años casi cuatro meses de estar en el programa quiero agradecer a los radioescuchas, a la producción, amigos que estuvieron, por estar con nosotros; fue una experiencia padre estar cada viernes, cada viernes, agradezco la oportunidad y ya nos veremos en otros lados...y como dijera Terminator: I will come back"
Julián: "Aprovechando las palabras de Dante, yo a titulo personal les digo que empieza una nueva etapa padre, ya estarán escuhándonos y leyendonos y viéndonos todos los amigos... te comunico con Ariel..."
Ariel: "Pues si, sucede que los años nuevos traen nuevas cosa, noticias, ofrecimientos y el caso de nosotros es este justamente, hay nuevos propósitos y quiero decirle a los amigos que estado muy contento por compartir micrófonos, así que me resta decirles gracias y la vida es muy breve siempre nos encontramos lo que importa es como se dobla el pañuelito y ahi estamos todos y que siga la música..."
*****música*****
Cheek to cheek de Rod Steward
Protagonista: "Son las 18:55 horas en nombre de los titulares de este espacio les agradezco y les deseo el mejor de los viernes..."
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